La Conservación de la Selva Tropical en Perú debe ser más Efectiva

La Conservación de la Selva Tropical en Perú debe ser más Efectiva

 

Un estudio realizado por un doctorando peruano muestra cómo se podría aumentar la efectividad del Programa Nacional de Conservación de Bosques.

Hace unos años, el gobierno peruano lanzó un programa para proteger la selva tropical. Sin embargo, un análisis encabezado por un doctorando peruano en la Universidad de Bonn (Alemania) muestra que su efecto es pequeño. Pero los investigadores también tienen buenas noticias: con tres medidas se podría aumentar significativamente su efectividad. El estudio se ha publicado en la revista ‘Environmental Research Letters’.

En concreto, los científicos analizaron el Programa Nacional de Conservación de Bosques, puesto en marcha en 2010 para frenar la deforestación de la selva tropical. Esta acción está dirigida a las comunidades indígenas de la región amazónica y financiada principalmente por fuentes públicas peruanas y donaciones internacionales.

Las comunidades que logran frenar efectivamente la deforestación en su territorio y establecer sistemas de producción sostenibles reciben una compensación económica: el equivalente a tres dólares por año y por hectárea de bosque. También reciben asistencia técnica para implementar los sistemas de producción sostenible. “Hemos investigado hasta qué punto el programa ha contribuido con éxito a la conservación de los bosques”, explica Renzo Giudice, el doctorando peruano en Bonn que es dirigido por Jan Börner, cuyo grupo de trabajo investiga los aspectos económicos del uso sostenible de la tierra.

Giudice estudió los resultados de 50 comunidades indígenas que participaron en el programa y los comparó con otras 50 comunidades que no se habían inscrito en él y que presentaban características similares. “Pudimos demostrar que la pérdida de bosques en las comunidades participantes en el programa fue algo menor”, afirma, Sin embargo, “esta diferencia fue muy pequeña”.

Pero, ¿por qué se han producido estos resultados? Giudice y sus colegas citan dos razones principales: por un lado, las propias comunidades podían decidir qué parte de sus tierras designaban como área protegida. “A menudo, eligieron la estrategia que tenía más sentido económico”, precisa el científico. “En particular, las áreas que ya casi no están amenazadas por la deforestación fueron declaradas zonas de protección”. Unas áreas no adecuadas o inaccesibles para la agricultura.

Infracciones sin castigo

Por otro lado, el gobierno no sancionó sistemáticamente las infracciones en las condiciones del programa. Las personas que viven en aldeas en la región amazónica se encuentran entre las clases sociales más pobres de Perú. Por lo tanto, el programa generalmente tiene dos objetivos: por un lado, proteger el bosque y por otro, combatir la pobreza. “Esta es probablemente la razón por la que los responsables hicieron la vista gorda cuando no se logró el objetivo ambiental”, asegura Giudice.

Los científicos proponen que el programa sea rediseñado para aumentar su efectividad de una manera socialmente responsable. En el estudio, también se formularon recomendaciones dirigidas a los responsables del programa junto con la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional. Primero, las comunidades participantes deberían tener que inscribir todo su territorio y no solo las partes seleccionadas. Y, en segundo lugar, el gobierno debería insistir más consistentemente en el cumplimiento de los objetivos de protección acordados. Las violaciones de las normas no deberían de ninguna manera conducir a la exclusión de una comunidad indígena del programa, sino solo a una reducción en el pago de la indemnización por una cuantía correspondiente a la pérdida de bosques.

También hay un tercer punto: los responsables deben ofrecer la participación en el programa principalmente a aquellas comunidades cuyas áreas están en mayor peligro ecológico. Si bien el gobierno había elaborado una lista de áreas prioritarias, los criterios para esta clasificación se eligieron de manera inadecuada y no se comunicaron de forma transparente. Algunos de los fondos se destinaron a áreas en las que el bosque todavía está funcionando bastante bien. “El dinero disponible debería distribuirse de manera más eficiente”, enfatiza Giudice. “El objetivo debe ser beneficiar sobre todo a las comunidades indígenas donde el bosque está más amenazado”.

La selva amazónica es considerada un ecosistema extremadamente importante y constituye la base de la vida de millones de personas. Además, es un factor climático importante, no solo por su función de almacenamiento de carbono, sino también como motor para los ciclos mundiales del agua, según la información de la Universidad de Bonn recogida por DiCYT.

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